Aparcamos en el Área Recreativa de Puente Blanca, a unos 2,5km del centro de Íscar y a la que se accede desde la carretera VP-1102. Temíamos que la zona de pinares inicial fuera monótona, pero fue muy agradabale. Allí nos cruzamos con dos pastores alemanes de aspecto muy fiero, cuyos humanos retuvieron enseguida para evitar reacciones extrañas con Chiqui, que siempre desconcierta a otros perros por caminar con la silla de ruedas.
Al llevar casi 4 kilómetros, la aparición de los chopos amarillos marcó el giro hacia el tramo de vuelta. Aunque la pendiente del terreno oculta el cauce del río, caminar flanqueados por esa arboleda en esta época es un espectáculo visual.
A partir del kilómetro 6 más o menos, y hasta el final, el camino discurre paralelo a la presa del Pirón. Es un tramo rodeado de vegetación de ribera y un enclave perfecto para el avistamiento de aves, y ya alguna seta.
En definitiva, es un sendero magníficamente señalizado, perfecto para entrenar en llano, ir en familia, con niños o con perros. Confiamos en no tardar mucho en volver para recorrer, al menos en parte, el trazado del Trail del Castillo de Íscar y descubrir una cara totalmente distinta de esta interesantísima localidad.





