Todas las civilizaciones que han merecido tal nombre han alabado por encima de todos los poderes terrenales —la belleza, la fuerza física, la rapidez, la inteligencia, el dinero— la capacidad de desafiar al tiempo. La leyenda del Grial, a la que tantos vídeo-juegos y películas hacen referencia, ilustra la búsqueda del mayor poder de todos los tiempos: la inmortalidad.
¿Podemos asegurar que los jóvenes corredores que hoy nos fascinan estarán aquí en 10, 5 años o incluso el mes que viene? No. La vida es tan variable y tan frágil que ni siquiera podemos estar seguros de que una magnífica temporada en el 2018 podrá repetirse en el 2019.
Sin embargo, en esto de las carreras por montaña una nueva raza de amazonas y guerreros avanza a paso firme. Estaban ayer, están hoy y estarán mañana. Desafían la grandeza de la montaña, la agresiva velocidad de los más jóvenes y el inexorable paso del tiempo.
Me encierro en mi laboratorio de alquimista para intentar convertir en oro el basto metal de mi propio cuerpo, y no, no me disperso en conseguir los mil secretos de la juventud pasajera sino en dar con la piedra filosofal de esta raza a la que sueño con pertenecer.
Bienvenidos a la Reina de los Inmortales, Ana Aguado.