Hay que tener mucho aplomo para que, a menos de media hora de comenzar la carrera que te confirma como campeona de la Copa de España de cxm vertical, te preocupes por algo que no seas tú. Hay que tener un profundo amor a los animales para que dediques los minutos que te quedan al bienestar de un perro desconocido. Y así fue como la conocimos, porque ella se interesó por Buni (mi perra mestiza nacida en Fuente Dé). En cuanto la vi, y a pesar de su físico de atleta, me recordó a alguna de mis ex alumnas de la universidad y estuve a punto de preguntarle si ya se había matriculado en el doctorado. Pero no quise distraerla. Después, cada vez que he visto que ha ganado una carrera he estado a punto de escribirle:—Sí, sí, todo esto está muy bien, pero ¿te has inscrito ya en doctorado?, ¿por qué no postulas a una beca FPI o FPU de la UPV? (becas para la formación de personal investigador o docente en la Universidad del País Vasco). O incluso: —¿Por qué no os vais a EEUU donde te darían una beca millonaria como deportista para hacer el PhD (doctorado anglosajón)?
La definición etimológica de «inteligencia» es la suma de dos palabras latinas: legere e inter, es decir, la capacidad de elegir entre varias opciones. Es inteligente aquel que comprende ideas complejas, se adapta eficazmente al entorno, aprende muy rápido de la experiencia (propia y ajena) y supera obstáculos mediante la reflexión. Según esta definición, ella es inteligente. Muy inteligente.
Pero, desde la década de 1980 ya no se trabaja con un único concepto de inteligencia y se busca diagnosticar y desarrollar en todos los alumnos lo que denominamos inteligencias múltiples (verbal, matemática, visual, kinestésica, musical, emocional, social, etc.). Todos los que hemos sido o siguen siendo docentes hemos comprendido que aquello de «elegir entre» es más complejo y amplio de lo que parecía y que no basta con considerarlo en un ámbito.
Pues aún más a mi favor, porque al observar su capacidad para «elegir entre» en un ámbito y en otro y en otro, la suma es aún más sorprendente. No es solo una deportista de alto rendimiento es una persona con altas capacidades. Por eso, si pudiera elegir hacer algo con ella no sería entrenar ni pasear juntas con nuestras perras sino dirigirle la tesis doctoral. Así que, cada vez, que la aplaudáis porque se sube a un pódium tened presente que podría estar en la Universidad de Harvard cobrando un pastón mensual, cosa que yo espero que haga en cuanto gane Zegama.
Bienvenidos a la inteligencia: Virginia Pérez Mesonero